
Con el reconocimiento por 12 años consecutivos como uno de los mejores feudos del país en la Guía México Gastronómico, organizada por Culinaria Mexicana en la ciudad de Puebla, https://www.restaurantekinich.com celebró 33 años de trayectoria, consolidándose como “guardian del patrimonio gastronómico yucateco”.
En el corazón de Izamal, Yucatán, ciudad donde echó raíz desde 1993 liderado por la empresaria Miriam Azcorra, ofreció una cena conmemorativa en la que la tradición culinaria y la creatividad contemporánea dialogaron con elegancia y profundidad.
Más que una cena, la celebración reafirmó al centro culinario como un referente de la gastronomía yucateca: “un espacio donde la tradición no se preserva en estático, sino que se interpreta, evoluciona y se proyecta hacia el futuro, tendiendo puentes entre generaciones, cocineros y territorios”.
Su distinción por preservar recetas ancestrales, honrar los ingredientes locales y mantener viva la herencia culinaria de la región, ha sido por más de tres décadas un punto de encuentro entre tradición, comunidad y hospitalidad, celebrando la identidad culinaria de Yucatán y proyectándola al mundo.
“33 aniversario representa no solo una fiesta gastronómica, sino también un homenaje a la historia, a las cocineras tradicionales y a todos quienes han formado parte del camino de Kinich”.

La celebración contó con la colaboración del restaurante Casona de los Cedros en Espita, cuyos chefs invitados, Yesenia Marín y Jorge Ildefonso, sumaron su visión al equipo anfitrión liderado por el chef Reyes Uc para construir un menú de autor que evocó la riqueza gastronómica del territorio yucateco.
La experiencia dio inicio con el cóctel de bienvenida “Margarita Kha’uil”, una propuesta del bar TLECAN que reinterpretó los sabores tradicionales desde una perspectiva contemporánea, despertando el paladar y anticipando la narrativa culinaria de la noche.
El recorrido continuó con un refinado sashimi de róbalo del puerto de San Felipe, el papadzul Kinich reafirmó el compromiso con la tradición, le siguieron el pipian de venado, de perfil complejo y envolvente, el queso relleno y el cierre dulce coronó la celebración con un pastel de zanahorias del huerto en Espita.
La celebración continuó al día siguiente con una significativa peregrinación hacia la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, en la que participaron colaboradores, cocineras tradicionales, equipo de trabajo y aliados que conforman la comunidad Kinich, reafirmando el profundo vínculo entre gastronomía, fe y tradición que distingue a KINICH. ( Fotos: cortesía Kinich)